18 noviembre 2017
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Black Friday, ¿ahorro o derroche?

El año 2016 el Black Friday movió 1.267 millones de euros, siendo electrónica y telefonía, moda y complementos y viajes las categorías más importantes de venta, y situándose la edad del comprador medio entre los 35 y los 44 años.

Es cierto que mucha gente espera el Black Friday con impaciencia y lo ven como el momento para solucionar las compras navideñas, aprovechando las grandes rebajas en muchas de las tiendas y plataformas online. Sin embargo, lo preocupante no son los previsores que deciden solucionar sus regalos con tiempo, sino la gente que tiene ese viernes marcado en rojo en el calendario, esperando su llegada con el ansia de obtener una solución a muchos de sus problemas.

A menudo estas personas no están teniendo en cuenta que muchos establecimientos aprovechan este día para aumentar sus beneficios de manera engañosa, rebajando solo algunos productos a modo de cebo para clientes curiosos y desviando posteriormente su atención hacia productos no rebajados.

En España casi el 60% de la población aprovecha la campaña del Black Friday, que usa como gancho comercial ser las rebajas previas a Navidad, lo que nos lleva a preguntarnos si esta campaña podría llevar a alguien a desarrollar una adicción a las compras, ya que este tipo de eventos hace a todo el mundo susceptible de realizar compras compulsivas.

Cabe destacar que en los últimos años el Black Friday va acompañado del Cyber Monday, creando un puente de 4 días en los que los bajos precios y las ofertas crean tentaciones y necesidades inexistentes previamente.

Sin embargo, podemos afirmar que el Black Friday no es lo que genera la adicción a las compras, pero sí que es un día donde este problema de salud se hace más evidente, ya que las personas que sufren esta adicción ven imposible reprimir su impulso ante las estrategias de precio de las marcas, incluso cuando los gastos que emprenden puedan estar por encima de sus posibilidades.

ADICCIÓN A LAS COMPRAS: ONIOMANÍA

Al hablar de adicciones se suele pensar en alcohol, tabaco o drogas, pero también existen las llamadas adicciones comportamentales, como lo son la adicción al juego, a internet y a las compras.

Las compras compulsivas son una forma de una adicción que, si bien no es exclusiva de estas fechas, sí que se ve acrecentada por la publicidad y el consumismo generalizado. De hecho, se trata de una adicción más común de lo que se piensa, un descontrol y necesidad de adquisición inmediata y urgente de cosas innecesarias, por impulso, que genera una satisfacción momentánea a la que el adicto encuentra muy difícil resistirse.

Esta conducta va seguida, en muchos casos, por el arrepentimiento al darse cuenta de que lo que se ha comprado es innecesario o que se ha gastado más de lo que se debía, ocasionando gastos excesivos e, incluso, problemas de índole familiar, social y económica.

Esta adicción suele afectar a personas con baja autoestima, ansiedad, depresión o irritabilidad y afecta alrededor del 5% de la población. Los adictos sienten que gastar compensará sentimientos de tristeza, angustia o soledad; en muchos casos les supone una vía de escape, y el alivio momentáneo de la compra les parece la solución, aunque luego encuentren su casa llena de objetos inservibles que compraron de forma precipitada.

El adicto ha de entender que las compras no son una respuesta a los conflictos personales o el malestar emocional y debe interiorizar estrategias para afrontar sus problemas. Es importante que entienda que las rebajas no deben suponer un refuerzo para su estado emocional ni están ahí para reducir su malestar.

Asimismo, no es fácil detectar esta adicción ya que suele estar enmascarada, socialmente permitida y, en muchos casos, no se ve como enfermedad, sobre todo cuando la persona se lo puede permitir económicamente.

INDICIOS

          . Sentir que la tristeza se puede solucionar paseando por tiendas o viendo  escaparates, y ver en ello una vía de escape de la rutina.

  • Comprar productos de forma precipitada.
  • Comentarios críticos de familia y amigos acerca de la afición a las compras.
  • Insatisfacción por los objetos adquiridos y decepción al comprobar el gran gasto que se ha realizado en el extracto de la tarjeta.
  • Compra de objetos “milagro” pensando en un posible futuro uso.
  • Sentir que comprar pasa a ser una necesidad.

QUÉ HACER SI ERES COMPRADOR COMPULSIVO

Como cualquier adicción, es prácticamente imposible que se solucione por sí misma, la falta de control de los impulsos y la autojustificación irracional de los actos hacen que el problema sea difícil de ver y de solucionar.

Lo mejor es conseguir un diagnóstico profesional, y la ayuda de un tratamiento que contribuya a resolver la situación. Será necesario modificar la conducta de la persona y controlar la ansiedad que lleva a la compra compulsiva haciendo frente al problema desde la raíz.

Aconsejan ser consciente de la compra que se va a realizar. “Podemos permitirnos un capricho de vez en cuando, pero siendo conscientes de nuestro poder adquisitivo y no usando la compra para satisfacer una necesidad emocional”. En caso sospechar que esto es lo que está sucediendo “prueba a dejar la compra para el día siguiente y plantéate en ese tiempo la necesidad por el artículo y si es correcta la decisión de adquirirlo, quizá llegues a una conclusión interesante”.

“Calcular previamente el presupuesto del que dispones, planificar las compras que debas o quieras realizar e, incluso, ordenarlas por orden de prioridad debería ayudarte a empezar a solucionar el problema”, aconsejan.



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