El matadero de los viejos adictos al poder
Vicente Hurtado
17 de Marzo de 2026
Todo esto ya no sé si es el pensamiento de una mente enferma o la cruda realidad actual, pero ya basta de eufemismos. El mundo no es más que un tablero de juego para un puñado de psicópatas decrépitos; líderes sin más ideología que su propio ego y una ausencia absoluta de columna vertebral moral.
Naciones enteras, que se llenan la boca con la palabra "libertad", no son más que ganado esperando el turno en el matadero porque a un viejo en un despacho no le gusta el color del gobernante vecino.
Es una verdad podrida, pero absoluta: las guerras las firman viejos que se conocen y se odian, para que se maten jóvenes que ni se conocen ni se importan. Es el triunfo de la cobardía. Qué deleite sería ver a esos ancianos de 80 años, con la piel colgando y el alma seca, despedazándose entre ellos en una fosa común en lugar de mandar a la juventud a abonar la tierra con su sangre porque ya no les funciona el cuerpo ni para jugar a la petanca.
Estamos ante un remate barato de 1939. Vivimos bajo el chantaje del "botón rojo" en un manicomio geopolítico: Rusia con delirios de zar, China esperando para devorar los restos y unos Estados Unidos fracturados entre la senilidad y la megalomanía desquiciada. Para un genocida de 80 años, el fin del mundo no es una tragedia, es un ajuste de cuentas. La paz no existe; es solo el periodo necesario para que las potencias te vendan la "solución" en cómodos plazos de sangre. Libertad para los pueblos y una camisa de fuerza para el resto.
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