La despedida de Coli, el lotero que se ganó a los vecinos de Antonio Domínguez
7 de Julio de 2026
Juan Francisco Flores Casado, conocido por todos como 'Coli', deja la administración de Lotería y Apuestas del Estado que regentaba desde hace 14 años en la calle La Jara, ubicada en Antonio Domínguez.
Fue en el año 2012 cuando Coli adquirió el negocio de su tío Sotero, y desde entonces, ha sacado miles de sonrisas en el barrio, el cual tiene un sentimiento común de tristeza por su marcha.
Desde detrás del mostrador, Coli ha conseguido que, en tiempos revueltos, siempre que se hablara en los medios de la barriada, fuera para anunciar a un nuevo vecino afortunado, trabajo que le apasionaba. Entre los premios que ha repartido durante esta etapa, está un quinto premio en la Lotería de la Navidad o esos 34.000 euros que pudo dar a un vecino de la barriada.
En declaraciones a 7Días, Juan Francisco detalla que se siente muy agradecido de todos estos años en el barrio. “He visto a muchos niños nacer y crecer y este barrio en el que vive mucha gente buena siempre me ha dado un trato humano”, asegura.
Tras tantos años detrás del mostrador, le toca dar un paso al lado y dejar que un nuevo propietario regente el que hasta ahora había sido su modo de vida.
Desde este lunes, 6 de junio, es Manuel García, árbitro de 1ª RFEF, quien retoma la actividad del local, que seguirá funcionando como hasta ahora. “Manu ha empezado con muchas ganas e irá compaginando su trabajo con el negocio, en el que le sustituirá su cuñado cuando tenga que pitar un partido, así que los vecinos seguirán viendo a la administración funcionar y yo seguiré viniendo al barrio, pero ahora como cliente”, expresa Coli.

“UNA PERSONA ENTRAÑABLE”
Lo que no sabe este lotero es que este medio ha contactado con varios vecinos del barrio, quienes no han dudado en participar en esta noticia con el fin de dedicarle palabras bonitas y así agradecerle estos años en el barrio.
El primero en participar ha sido Sergio Robles, quien anunció su marcha en Facebook recibiendo comentarios de numerosos vecinos. Sobre su gran amigo Coli, destaca que “siempre se estaba riendo, ha tenido detalles siempre con sus clientes, colaborando siempre que ha estado en su mano con la asociación”. A pesar de lamentar que deje el barrio, Sergio está contento porque por fin tendrá tiempo para su familia. “Nunca le ha gustado el protagonismo, hacía cosas buenas por su clientela, pero siempre ha preferido estar en la sombra y es un hecho que le vamos a echar mucho de menos”, expone.
Manuela Risco, presidenta de la Asociación de Vecinos de Antonio Domínguez, coincide en que es una persona encantadora que en todos estos años nunca tuvo una palabra mala para nadie. “Es tan buena gente que le voy a echar mucho en falta”, lamenta.
Hay quienes echarán de menos pasar por la calle y entrar a ver a Coli para hablar de fútbol y ya de paso echarle una quiniela, como es el caso de David Montero, quien destaca “que siempre ha estado involucrado con el barrio, poniendo muy difícil el que alguien pueda hablar mal de él”.
Por otro lado, a Antonio Aparicio, de la Farmacia de Antonio Domínguez, le da pena que gente joven, que movía el barrio y que se volcaba con él, deje el negocio. “Es y será una persona entrañable y tengo claro que los vecinos no le van a olvidar”, expresa.
Antonio Montero, cliente del negocio, coincide en que aportaba juventud. “Daba gusto llegar a la tienda y ver cómo despachaba a la clientela con tanto cariño, especialmente a las personas mayores. La vida le va a sonreír porque es lo que se merece y solo me queda agradecerle de corazón el trato que siempre le ha dado a mi madre”, añade.
José Benavides, uno de los propietarios del bar Las Palmeras, cuenta cómo Coli se echó a las espaldas el negocio de su tío con lo complicado que es ser autónomo hoy en día. “Es imposible decir algo malo de él, siempre le agradeceremos que haya apostado por este barrio y quiero recordarle que en el Bar Las Palmeras siempre encontrará su casa”, expone.
Por último, Marisol, quien imparte clases de baile justo enfrente del negocio de Coli, manifiesta que siempre estaba para ayudarle a fechar el local de manera amable. Como anécdota, narra que “cuando querían echarse una foto, sus chicas se peleaban por ir a avisarle para que fuera él quien la tirara”, recuerda entre risas.
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