Reivindican la agricultura y ganadería familiar como un seguro frente a la desertificación
17 de Junio de 2026
Con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha reivindicado el papel esencial de la agricultura y la ganadería familiar en la conservación del suelo, la gestión sostenible del agua, la prevención de incendios forestales y el mantenimiento de un medio rural vivo.
La organización agraria defiende que los agricultores y ganaderos son una parte imprescindible de la solución a los problemas ambientales que afectan al territorio. "Sin agricultores y ganaderos activos no hay gestión del territorio, no hay conservación de suelos fértiles, no hay prevención de grandes incendios y no hay pueblos vivos", señala.
Por ello, UPA reclama que las políticas públicas reconozcan y remuneren de forma justa las prácticas agrarias que contribuyen a proteger los recursos naturales. En este sentido, consideran que "no basta con exigir más compromisos ambientales: hay que pagarlos de forma justa y simplificar su aplicación", poniendo de ejemplo el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza, cuya aprobación se debe dar este verano "tal y como marca el reglamento europeo".
Desde la organización indican que coinciden con los diagnósticos científicos que consideran el suelo fértil como un ecosistema vivo capaz de almacenar carbono, retener agua y sostener la biodiversidad. Sin embargo, advierten de que la pérdida de suelo por erosión o degradación es un proceso que "puede tardar siglos en revertirse", por lo que defienden el papel de agricultores y ganaderos como auténticos "guardianes del suelo".
UPA valora positivamente prácticas como el mantenimiento de cubiertas vegetales en cultivos leñosos o el incremento de la materia orgánica en los terrenos agrícolas para mejorar la resiliencia de las explotaciones. No obstante, insiste en que estas medidas no pueden imponerse mediante nuevas cargas económicas o administrativas. "La transición hacia suelos más vivos debe hacerse con los agricultores, no contra ellos", sostienen.
Además, destacan la importancia de la gestión activa del territorio como herramienta de prevención de incendios forestales, exponiendo que, el abandono rural y la desaparición de actividades tradicionales favorecen la acumulación de vegetación y aumentan el riesgo de incendios más intensos y difíciles de controlar.
En este contexto, UPA subraya el papel de la ganadería extensiva como una herramienta de prevención "insustituible". "Cada rebaño que desaparece deja más biomasa sin gestionar, más riesgo de incendios y más abandono rural", alertan.
Respecto a la gestión de los recursos hídricos, la organización apuesta por una planificación rigurosa, legal y sostenible, aunque reclama diferenciar claramente entre los agricultores profesionales y familiares que cumplen la normativa y otros modelos de explotación que, a su juicio, realizan un uso especulativo de los recursos.
"Defendemos una gestión rigurosa del agua, pero exigimos que no se criminalice al conjunto de agricultores y ganaderos que producen alimentos cumpliendo la ley y cuidando el territorio", señalan desde UPA.
En definitiva, UPA manifiesta que "la desertificación no se frena abandonando el campo, sino manteniéndolo vivo. Y eso exige agricultores y ganaderos con rentas dignas, ayudas bien diseñadas, menos burocracia y reconocimiento social por los servicios ambientales que prestan cada día", concluyen.
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